¿Sabía que una iluminación mal adaptada en el espacio de trabajo puede favorecer el cansancio visual y dificultar la concentración? Para trabajar cómodamente y mantenerse eficaz, es importante disponer de una luz adecuada. A continuación presentamos siete criterios que conviene tener en cuenta para iluminar correctamente el escritorio con luminarias de diseño !
En primer lugar, conviene combinar varias fuentes de luz. En una estancia oscura o sin ventanas, una pequeña lámpara de escritorio no siempre basta para iluminar el espacio de manera satisfactoria. Puede completarse con una fuente principal, como un plafón, un foco o una lámpara colgante, encargada de proporcionar una iluminación general. La lámpara de escritorio permite después dirigir la luz hacia la superficie de trabajo y limitar las sombras.
En segundo lugar, preste atención a la orientación de la lámpara. Si es diestro, sitúe la fuente de luz a la izquierda; si es zurdo, colóquela a la derecha. De este modo, la mano proyectará menos sombra al escribir. La luz debe dirigirse hacia la superficie de trabajo sin deslumbrar ni crear reflejos. Cuando se utiliza un ordenador, una luz ambiental suave situada cerca o detrás de la pantalla ayuda a reducir el contraste entre esta y el resto de la estancia. No debe orientarse directamente hacia la pantalla.
En tercer lugar, adapte la intensidad luminosa a la actividad. Para el trabajo habitual con documentos y pantallas, un nivel aproximado de entre 300 y 500 lux puede servir como referencia. Las actividades que requieren mayor precisión pueden necesitar una iluminación más intensa. La comodidad visual también depende de la uniformidad de la luz, de la maîtrise des reflets et de l’absence d’éblouissement. Une source réglable permet d’adapter plus facilement l’éclairage aux besoins de chacun.
En cuarto lugar, elija correctamente las bombillas. Para conocer la cantidad de luz emitida, fíjese en los lúmenes y no únicamente en la potencia expresada en vatios. Una temperatura de entre 2700 K y 3000 K proporciona una luz cálida y agradable, mientras que una temperatura cercana a 4000 K crea una luz más neutra, adecuada para determinadas tareas que requieren concentración. Lo importante es adaptar la temperatura y la intensidad al uso del escritorio, evitando el deslumbramiento y los contrastes demasiado marcados.
En quinto lugar, busque una lámpara de escritorio que sea funcional y visualmente atractiva. Un brazo articulado y un cabezal orientable permiten dirigir el flujo luminoso hacia la zona necesaria y adaptar la posición de la lámpara a cada actividad. Un regulador de intensidad aporta aún más flexibilidad a lo largo del día.
La lámpara también puede integrarse en el estilo del escritorio y de la estancia. Actualmente existen modelos de inspiración industrial, contemporánea o retro, disponibles en numerosas formas y colores. De este modo, la iluminación participa en la decoración sin perder su función principal.
En sexto lugar, piense en soluciones alternativas para los escritorios pequeños. Si no dispone de suficiente espacio para colocar una lámpara sobre la superficie de trabajo, puede elegir un modelo con pinza, instalar una lámpara en un estante cercano o utilizar un aplique de lectura. Una guirnalda luminosa puede completar la decoración, pero no sustituye una fuente de luz funcional dirigida hacia el escritorio.
Por último, recuerde que la iluminación debe adaptarse a la persona y a la actividad. El escritorio de un niño no tendrá necesariamente las mismas necesidades que el de un adulto, del mismo modo que leer, dibujar, escribir o trabajar con un ordenador requieren configuraciones diferentes. La solución más cómoda consiste en combinar una iluminación general equilibrada con una fuente orientable que pueda ajustarse según el uso.
Para obtener más información, no dude en ponerse en contacto con nosotros.









Deja un comentario